Desensillar hasta que aclare
La foto de Carlitos sobre el comando
Y un banderín de River Plate
Y la triste estampita de un santo"
(Luis Alberto Spinetta)
A mediados del año 2030, el ingeniero electromecánico Alberto Calzacorta, vecino de Villa Ortúzar y desocupado crónico, tratando de reparar el secador de cabello de su esposa descubre accidentalmente el principio de la propulsión superlumínica mediante el cual una partícula distinta a un fotón podría viajar a velocidades iguales o superiores a la de la luz.
De esta manera Alberto Calzacorta deja su nombre grabado en el bronce de la gloria al dejar sentadas las bases de un conocimiento fundamental que décadas más tarde transformaría al planeta por completo, colocando al país a la cabeza de las naciones más avanzadas en tecnología aeroespacial.
Siglo XXII, año 2150, el A.R.A. Ing. Alberto Calzacorta, nave expedicionaria insignia de la Flota Estelar Argentina, dotada con el más poderoso y avanzado núcleo de propulsión superlumínica hasta ahora construido por el Astillero Aeroespacial Argentino, en viaje de prueba hacia los límites de la Vía Láctea es interceptado por una anomalía espacio temporal, generando la pérdida de control momentánea de todos sus sistemas.
—Sala de reactores, aquí el Almirante Escudero desde puente de mando!, Jefe Benítez, deme un reporte de daños!
—Almirante, aquí el Jefe Benítez desde sala de reactores!, la anomalía espacio temporal no parece haber afectado al reactor principal, los propulsores están al 60% de su capacidad. El núcleo de propulsión superlumínica sufrió un desplazamiento crítico pero logramos corregirlo y ahora sigue estable.
—Jefe Benítez, en cuanto sea posible quiero máxima potencia en el reactor!
—A la orden Almirante!
—Jefe de Asistencia Médica Rosales!, aquí el Almirante, deme un informe de heridos.
—Solo personal con contusiones leves en cubiertas uno, tres y nueve.
—Timonel Cardoso, estado de escudos!
—Al 70% Almirante, y restableciéndose.
—Alférez Salazar, cuál es el estado de los sistemas de telemetría y comunicaciones?
—Perdimos contacto con la Tierra, estamos intentando restablecerlo Almirante!.
—Teniente Martínez, tome el mando, voy a la sala de reactores.
—Teniente Martínez al mando de la nave Almirante!
El A.R.A. Ing. Alberto Calzacorta es una joya de la ingeniería, alberga una tripulación de trescientas personas y cuenta con diez cubiertas, más la sala de reactores ubicada en el nivel superior. El Almirante Toribio Escudero, experimentado comandante espacial con cincuenta años de edad y treinta años de servicio en la flota de la Armada Aeroespacial Argentina, se dirige hacia la sala de reactores para hablar personalmente con Benítez, el Jefe de propulsores.
—Jefe Benítez, cómo consiguió corregir el desplazamiento crítico del núcleo?
—Bueno, utilicé un viejo truco mecánico de nuestros antepasados conocido como "Provisorio para siempre", consiste en unir firmemente dos partes de algo ejecutando ataduras con un filamento de acero de bajo contenido de carbono conocido como "alambre".
—Lo felicito Jefe Benítez, logró salvar el sistema vital de la nave con un material en desuso gracias a sus conocimientos de historia de la tecnología…
—Gracias Almirante!, pero no estamos a salvo, recomiendo enfáticamente el regreso a la Estación Internacional de Lanzamientos para una reparación definitiva.
El Almirante Escudero lo mira en silencio mientras el Jefe Benítez le ceba un último amargo antes de su regreso al puente de mando.
—Alférez Salazar, consiguió restablecer comunicación con la Estación Internacional?— inquirió el Almirante al retomar el mando del puente.
—No Almirante, algo extraño sucede, no detecto otras naves en el cuadrante. Se supone que el tráfico debería ser fluido.
La Estación Internacional de Lanzamientos consistía en una sofisticada mega estructura construida en forma conjunta por el Concejo de Naciones, que orbitaba alrededor de la Tierra en posición geoestacionaria oficiando como muelle de entrada y salida para las naves de todas las nacionalidades que viajaban a distintas partes del sistema solar.
—Timonel Cardoso, tiempo estimado de arribo a destino…
—Dieciséis minutos Almirante.
—Alférez Salazar, amplifique imagen de la Estación.
En la pantalla del puente de mando apareció la imagen de la Estación Internacional de Lanzamientos. Era realmente una proeza de la ingeniería aeroespacial, con sus dársenas de amarre extendidas parecía un enorme erizo flotando en el espacio. Su construcción había sido el puntapié inicial de la explotación minera en los planetas cercanos, al necesitarse recursos de materia prima muy superiores a los disponibles en la Tierra.
—Pero… qué carajo?!... exclamó el Almirante al ver que todas las dársenas estaban ocupadas y no había movimiento alguno de despegue y aterrizaje de naves.
—Alférez Salazar, abra un canal de comunicación con la Estación.
—Estamos en línea Almirante— le contestó Salazar de inmediato.
—Les habla el Almirante Toribio Escudero, comandante del A.R.A Ing. Alberto Calzacorta, solicito permiso para atracar, tenemos problemas en nuestro núcleo de propulsión…
—Permiso denegado Almirante, el personal de la Estación se encuentra de paro por tiempo indeterminado como medida de protesta por el despido de dos compañeros del área de maestranza de sanitarios. No se permiten salidas ni llegadas de naves de gran envergadura de ninguna especie.
—Pero qué es esto?!...— fue lo único que logró articular el Almirante, en un estado de total desorientación —quien está a cargo del control de la Estación!?
—La Estación está dirigida por el Directorio Internacional, pero esto es un tema gremial controlado exclusivamente por la C.A.T.A (Confederación Argentina de Trabajadores Aeroespaciales). El S.U.T.M.I. (Sindicato Único de Trabajadores de Maestranza Intergaláctica) decretó el paro en adhesión a la lucha de sus dos compañeros despedidos, y como el artículo 12 del convenio de la U.T.C.A.A. (Unión de Trabajadores de Control Aduanero Aeroespacial) prohíbe que sus afiliados trabajen sin limpieza de sanitarios, y el artículo 25 del estatuto del SI.CO.IN. (Sindicato de Controladores Intergalácticos) tampoco lo permite, los compañeros decidieron plegarse a este justo reclamo. Ahora estamos todos en estado de asamblea y movilización permanentes.
—Pero… qué… Qué es esto?!. Los sistemas de higiene de los módulos sanitarios está totalmente automatizados y monitoreados por telemetría desde el puente de mando de la estación!
—Si Almirante, pero el convenio con el S.U.T.M.I. establece que igualmente debe haber un operador en cada módulo vigilando que el sistema de telemetría no se trabe, por las dudas…
—Almirante, contrólese—, interrumpió el Jefe Médico Rosales que había arribado hacía unos minutos al puente de mando —mi escáner de resonancia portátil indica una fluctuación significativa en sus niveles de presión arterial.
—Esto no puede ser— razonó el Almirante Escudero desoyendo la advertencia del Jefe médico Rosales —Esta clase de organizaciones cayeron en desuso hace más de un siglo por resultar innecesarias frente a la solidez y respeto alcanzados por nuestros derechos individuales, además en general eran consideradas organizaciones con fines oscuros, opuestos a la defensa de los derechos de sus afiliados que decían ejercer…
—Almirante!— Interrumpió de pronto el Teniente Martínez —mis cálculos indican que la anomalía causó un conflicto de orden espacio temporal, enviándonos a un universo paralelo. No debemos intervenir en ninguno de esto sucesos porque podríamos generar una paradoja de consecuencias imposibles de evaluar!
—Ud. me está diciendo que este no es nuestro mundo?, que es parecido pero no es nuestro mundo real?
—Así es Almirante. Esta versión de nuestra realidad no es igual, es parecida, y difiere en detalles sutiles que pueden llegar a diferenciarla en forma notable. Y le digo más, probablemente una versión de esta nave y de nosotros mismos ande por algún lugar de esta realidad paralela. Sería desastroso si tomáramos contacto directo con todos ellos.
—Alférez Salazar, intente una comunicación con el Astillero Aeroespacial Argentino!— ordenó el Almirante Escudero, —trataremos de rastrear el paradero de nuestra nave gemela.
—Ya estamos en comunicación Almirante— contestó Salazar.
—"Ud. se ha comunicado con Astillero Aeroespacial Argentino, si conoce el número de interno márquelo, de lo contrario espere y será atendido"— respondió una voz sintética.
—Astillero Aeroespacial Argentino buenos días, en que lo podemos ayudar?, respondió una voz femenina.
—Soy el Almirante Toribio Escudero, comandante de…, eh… bueno, quería averiguar el estado y ubicación actual del A.R.A. Ing. Alberto Calzacorta por favor…
—Un momento que lo comunico con el interventor del astillero…
La perplejidad del Almirante Toribio Escudero iba en permanente aumento. Mientras esperaba la comunicación aprovechó para colarse en la ronda de mate y tomarse un amargo de los que estaba cebando el Alférez Salazar.
—Buenos días Almirante!, soy el Dr. González Viademonti, abogado interventor de la actual gestión del astillero. Mi secretaria me comenta que desea saber el estado del A.R.A. Ing. Alberto Calzacorta, no es así?, bueno mire Escudero, estamos haciendo lo posible para que se vea presentable para la inauguración del próximo 9 de julio, y dije "presentable" me comprende?, no dije terminado. Operativo no sabría decirle cuando va a estar, ya sabe, los muchachos de la gestión anterior se cebaron con los desvíos y ahora los adicionales solicitados ya han agotado largamente el presupuesto de obra para este año, Ud. me entiende, no?.
El Almirante Escudero finalizó la comunicación en forma abrupta y visiblemente desorientado, ni siquiera se tomó el trabajo de despedirse del Dr. González Viademonti, a quien dejó hablando solo como si fuera loco. Se recostó en su butaca de comando y quedó pensativo durante un largo rato. Nadie en el puente se animaba a ensayar un comentario.
—Timonel Cardoso!, reanude la trayectoria de bitácora!— reaccionó de pronto.
—A la orden Almirante!— respondió Cardoso.
—Alférez Salazar! ordene un escaneo intensivo de todo el cuadrante durante la trayectoria. Debemos interceptar esa anomalía, es la única posibilidad de regresar a nuestro mundo.
—Jefe Benítez!, aquí el Almirante, cómo está la reparación temporal del núcleo de propulsión?
—Se mantiene estable Almirante. Igualmente en depósito tenemos suficiente filamento con bajo contenido de carbono para reforzar la reparación si hiciera falta.
De golpe una frase que siempre repetía su bisabuelo se le cruzó por la mente: "Lo atamo' con alambre…"
—Y mientras tanto qué hacemos Almirante?— le preguntó el Teniente Martínez mientras le alcanzaba otro amargo ya medio lavado del Alférez Salazar.
—Por lo pronto caliente más agua Teniente, y Ud. Alférez Salazar, cámbiele la yerba a este mate porque está imposible. Después haremos lo que solía decir mi bisabuelo: "Desensillar hasta que aclare".
—Ah! y una cosa más Alférez Salazar, después del mate, averigüe cuál es el gremio que nos nuclea…, como para saber nomás…
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