El enano cagador
Por Marcelo Noáin
"Entre esos tipos
y yo hay algo personal".
(Joan Manuel Serrat)
Había una vez un enano que trabajaba de Bufón en la corte de la Reina Bruja y un día fue despedido y echado del castillo que la reina tenía en el bosque.
El enano muy enojado se paró delante del pesado portón levadizo del castillo de la Reina Bruja, y justo en el borde del foso de cocodrilos y comenzó a vociferar largamente con su voz de enano enojado, hablando pestes de la Reina Bruja y diciendo las cosas que planearía hacer para que esta cayera en desgracia.
Fue así como poco a poco todos los animalitos del bosque que no podían ni ver a la Reina Bruja o que simplemente le temían, empezaron a prestarle atención al enano y a acercarse entusiasmados para escuchar mejor lo que decía.
El enano al verse acompañado de los animalitos del bosque sintió nuevos ánimos y mayor energía para vociferar con más fuerza y seguir hablando pestes de la Reina Bruja.
Habiendo pasado varios días, el enano seguía parado en el borde del foso del castillo de la Reina Bruja congregando cada vez mayor número de animalitos del bosque con sus diatribas en cuyos argumentos todos se sentían identificados.
En un momento dado y sin mediar anuncio alguno el pesado portón levadizo del castillo comenzó a bajar lentamente ante la mirada atónita de todos los animalitos allí congregados, hasta que finalmente se pudo ver la figura de otro enano que salió del castillo danzando alegremente:
—Soy el Enano Vocero— dijo el enano mientras se acercaba sin dejar de danzar, y dirigiéndose al enano gritón prosiguió:
—Dice mi señora, la Reina Bruja que te permite entrar a vivir otra vez al castillo—.
—Su graciosa majestad te ofrece además un ascenso, pasando de Bufón a Felpudo Real, cargo muy codiciado ya que tendrás oportunidad de estar en permanente contacto con sus pies—.
Los animalitos del bosque miraron al enano gritón con gran expectativa, esperando su respuesta.
El enano gritón ahora en silencio y luego de reflexionar varios minutos mirando al piso levantó la mirada y dirigiéndose a los animalitos del bosque dijo:
—Animalitos del bosque!, esta oportunidad que se me brinda para volver a ingresar al castillo me permitiría operar desde adentro del mismo para lograr que la Reina Bruja deje de cagarlos de una vez por todas con su eterna maldad—.
Y prosiguió:
—Siendo esta una oportunidad sin igual que la providencia pone a nuestros pies, decido aceptar el cargo de Felpudo Real para reingresar así otra vez al castillo y cumplir con mi cometido para el bien de todos ustedes!—.
Dicho esto, el enano gritón ahora en silencio, se abrió paso entre los vítores y aplausos de todos los animalitos del bosque allí congregados para seguir al Enano Vocero imitando sus graciosos pasos de baile.
Al llegar al otro extremo del pesado portón levadizo se volvió a los animalitos que lo seguían mirando y les dijo:
—Animalitos del bosque!, no desesperéis!—
—Pronto les haré saber los progresos de mi misión desde lo alto de la torre del castillo!—
Dicho esto giró sobre sus pasos y se perdió detrás del pesado portón levadizo que lentamente comenzó a subir.
Los días iban pasando sin que los animalitos del bosque supieran nada del enano gritón ahora en silencio, hasta que un día, luego de mucha espera el Enano Vocero asomándose desde lo alto de la torre del castillo se dirigió a los animalitos del bosque abajo reunidos y sin mediar saludo alguno les dijo:
—Animalitos del bosque, escuchadme!—
—El enano Felpudo Real me pide que les transmita que todo marcha de acuerdo a lo planeado, aunque deben tener paciencia porque la tarea no es fácil—.
Dicho esto el Enano Vocero entró en la torre sin siquiera despedirse.
Transcurridos varios días, el Enano vocero volvió a asomarse desde lo alto de la torre, y esta vez simplemente dijo:
— Dice que aguanten, que sigue complicado—, tras lo cual desapareció del mismo modo que se había asomado.
Pasado ya un mes de su reingreso al castillo y no sabiendo nada del enano gritón ahora en silencio, los animalitos del bosque comenzaron a disgregarse lentamente.
Con los primeros fríos, los antílopes comenzaron a retirarse ya que debían partir a buscar refugio en tierras altas.
Le siguieron los osos que debían aprestarse a hibernar en sus cuevas y las aves en su gran mayoría, que por esperar noticias del enano gritón ahora en silencio habían retrasado la construcción de sus nidos invernales.
Las últimas en irse fueron las ardillas que por tener sus depósitos de comida repletos pudieron esperar un poco más.
Cuando estaban iniciando la partida pudieron ver que luego de mucho tiempo el Enano Vocero volvía a asomarse desde lo alto de la torre y no sin cierta esperanza en sus corazones decidieron escuchar expectantes.
Entonces el Enano Vocero dijo:
—Che, parece que se le re complicó—
— Con el tema de que está de Felpudo Real no le queda mucho tiempo para maniobrar, vieron como es esto—.
Y fue así que el enano gritón ahora en silencio se terminó de olvidar de los animalitos del bosque reunidos al pie del castillo y de las promesas que les había realizado, ocupado por su nueva función de dejarse pisotear por la Reina Bruja, que además se volvió más traicionera e hija de puta que nunca. FIN
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