Quedate adentro
(Ayn Rand)
—Lord Näkh'n, la Suma Sacerdotisa manda a decir que debe mantener la Fase 1 del plan en todas las colonias. Está a la espera del último informe.
—Lord Sohyö, informe a la Suma Sacerdotisa que en minutos más me reuniré con el Consejo de Pensadores.
El general Sohyö Pelothüs, asistente incondicional y viejo ladero de la Suma Sacerdotisa Vamüsh Porthöo se cuadró y dando media vuelta desapareció por donde había llegado.
Segundos después de que Sohyö Pelothüs abandonara el despacho Real, se escuchó el siseo del mensajero holográfico y entonces sobre la mesa apareció la imagen de Vamüsh Porthöo.
—Näkh'n, es imperioso que mantengas con firmeza la Fase 1 del plan en la totalidad de las colonias. Por mis Khëmpurahg no te preocupes, ellos harán lo que se les ordene. Espero el informe.
El mensaje de Vamüsh Porthöo se repitió como cada mañana, frío, lacónico, y sin saludos de ninguna especie. Instalada en su fortaleza de las Tierras Altas, pergeñaba planes que solo ella conocía en su totalidad, rodeada de un reducido e impenetrable círculo de acompañantes.
—Siempre hace lo mismo— pensó —Primero manda a Pelothüs y atrás me manda el mensaje como si Pelothüs no hubiera venido.
Lord Näkh'n Popülha, el Máximo Líder y Señor del planeta Demokrium dejó escapar un suspiro casi de resignación mientras su mirada corría libre a través de la ventana del despacho Real.
Su investidura había sido el resultado de un lento proceso que durara décadas y en donde las llamadas Guerras Ideológicas del Odio habían terminado imponiendo una visión política y social completamente diferente de la del antiguo orden, luego de haber diezmado casi por completo no solo las fuerzas productivas de Demokrium sino también los principios éticos y morales que unieran desde siempre a los habitantes de lo que una vez fuera considerado un floreciente planeta.
El brazo ejecutor e imagen icónica de este nuevo régimen estaba representado por las hordas Khëmpurahg, orden conformada por demokrianos de variada y en muchos casos nula formación intelectual, dispuestos a enarbolar las banderas del régimen con fanática devoción a cambio de una generosa manutención por parte de este.
Las Guerras Ideológicas del Odio, a diferencia de lo que se pueda llegar a suponer, no habían consistido en enfrentamientos armados sino en confrontaciones de orden ético y moral impulsadas por el aparato de propaganda del régimen a través de las hordas Khëmpurahg como sus principales voceras, y que poco a poco fueron resquebrajando y destruyendo la integridad de principios de la mayoría de los demokrianos.
Fue así que el advenimiento del nuevo régimen se produjo naturalmente, sin revoluciones ni derramamientos de sangre, luego de que sus instigadores procedieran a degradar y corromper pacientemente la moral y los principios éticos de todo el conjunto, en un proceso que demandó muchos años.
Disipadas las guerras, quienes siguieron creyendo en los antiguos valores fundacionales, optaron por reagruparse en colonias productivas bajo el ojo vigilante del nuevo régimen, reconstruyendo sus capacidades económicas y volviendo a comerciar con otros planetas, pero bajo la imposición de crecientes y asfixiantes tributos impositivos, principal fuente de subsistencia de las hordas Khëmpurahg y de toda la inmensa corte de genuflexos, fanáticos y aduladores que secundaba a Lord Näkh'n Popülha.
Ahora, un extraño organismo proveniente del espacio exterior bautizado por los científicos del régimen como QK5, estaba afectando tanto a los habitantes de las colonias productivas como a las hordas Khëmpurahg. Para el régimen de Näkh'n Popülha, la situación parecía resultar providencial al vislumbrar en ella un medio oportuno para el sojuzgamiento de la oposición y una circunstancia inmejorable para terminar de consolidar su poder. Si bien se desconocía la procedencia del QK5, los primeros análisis indicaban un bajo nivel de letalidad, no obstante, era conveniente crear un relato de mayor dramatismo para condicionar a la opinión pública.
La Fase 1 del plan pergeñado por la Suma Sacerdotisa Vamüsh Porthöo, verdadera jefa del régimen y figura de veneración emblemática entre las hordas Khëmpurahg, contemplaba la paralización completa de las colonias con el pretexto de evitar la aparente proliferación descontrolada del extraño organismo. Simultáneamente se procedería a la distribución discrecional de los recursos generados por ellas entre los seguidores incondicionales del régimen, todo en un estudiado marco de supuesta protección de la salud general.
Una vez asfixiadas las colonias productivas, la Fase 2 del plan preveía el envío de misiones interplanetarias en búsqueda de recursos que permitieran financiar la nueva puesta en marcha de las mismas. Más tarde, todas las colonias deberían devolver la ayuda prestada por el régimen más sus respectivos intereses en Créditos de la Alianza, moneda común con la que se comerciaba con los planetas del orbe, sin contar además con el cumplimiento de los vergonzosos tributos previamente impuestos.
Los permanentes pedidos de ayuda económica y la constante emisión de Bonos Demokrianos para refinanciar las deudas contraídas en forma periódica se habían transformado en una política habitual vista con malos ojos por el resto de la Alianza de Planetas, quien endurecía cada vez más sus críticas al régimen por la falta de seriedad demostrada en el manejo de los recursos propios.
La Fase 3, casi paralela a la Fase 2, requería una compleja manipulación de la composición y funcionamiento del Consejo de Venerables, encargados de impartir orden y justicia en el planeta. El éxito de esta fase permitiría que Vamüsh Porthöo y su círculo más cercano de acólitos, acusados en reiteradas ocasiones de invocar a las Fuerzas Oscuras con la finalidad de incrementar sus poderes y riquezas, no fueran sentenciados al destierro en la Base Disciplinaria del asteroide Tuerton K, destino legendario de los condenados por atentados contra el bien común.
El plan, urdido por una mente tan brillante como siniestra se resumía en poner a merced del régimen a todas las fuerzas productivas del planeta volviéndolas dependientes, como así también alinear las voluntades del Consejo de Venerables para manejarlas a su conveniencia y así poder perpetuarse en el poder alejando también la amenaza de destierro que se cernía como una espada sobre sus cabezas…
—Demokrianos y Demokrianas, no olviden aplicarse gel de saneamiento en todas las áreas de la piel en contacto con la atmósfera, del mismo modo se les recuerda que es obligatorio el uso de filtros de aire faciales en la vía pública. El incumplimiento de alguna de estas directivas los hará pasibles de multas de hasta 40.000 Créditos Demokrianos…
El audio, acompañado por la imagen de una joven demokriana ataviada con la inconfundible pechera de los Khëmpurahg para ejemplificar las tareas que se debían cumplir, se repetía como un mantra a intervalos de 30 minutos en todas las pantallas de difusión de los espacios públicos como también en los terminales de comunicación personal de cada uno de los habitantes. En estos últimos estaba disponible la opción de desactivación, pero en general los mayoría de los demokrianos prefería disminuirle el volumen ya que las desactivaciones eran detectables por los Veedores de Opinión quienes siempre estaban al acecho monitoreando los flujos y fluctuaciones de información…
—No salgas si no es necesario— finalizaba el mensaje de distribución masiva.
Mientras tanto Näkh'n Popülha, se reunía periódicamente con el Consejo de Pensadores cuyos integrantes habían sido cuidadosamente elegidos para secundarlo en el manejo de todas las cuestiones relativas al gobierno del planeta, en cumplimiento de las directivas emanadas por la Suma Sacerdotisa.
— Su excelencia, el Máximo Líder y Señor de Demokrium: Lord Näkh'n Popülha!— a viva voz el Jefe de Protocolos anunció a los integrantes del Consejo la llegada del líder, mientras este hacía su ingreso al Recinto de Debates.
Ya ubicados en sus asientos Näkh'n Popülha tomó la palabra y dijo: —Quiero los informes del estado de proliferación del QK5 y cuál es la proyección de contagios.
—Lord Näkh'n— tomó la palabra el Médico Supremo, —los últimos rastreos de los sensores de superficie del planeta indican la presencia masiva de QK5 en las áreas habitables de la mayoría de las colonias productivas. Los niveles de contagio se mantienen dentro de los márgenes calculados, el índice de letalidad es comprobadamente bajo, afectando únicamente a demokrianos con enfermedades preexistentes…
—Muy bien, pero esto último no hace falta difundirlo. Hagan hincapié en la necesidad de preservar el aparato de salud para la población en las mejores condiciones.
—Ahora pasaré a informarle sobre los niveles de contagio y letalidad detectados en la comunidad Khëmpurahg…
—No, ya es suficiente— interrumpió Lord Näkh'n —Prosigan con la Fase 1 del plan establecido por la Suma Sacerdotisa. Seguiremos extendiendo por otro período las medidas de aislamiento, sobre todo en las colonias…
—Guardián Superior del Tesoro, cuál es el estado de las finanzas?
—Su Excelencia, la paralización de la actividad en las colonias productivas ha generado un fenómeno de incumplimiento tributario de aumento creciente. La reservas están casi agotadas, pero el nuevo Empréstito gestionado en el planeta Buitris Descarus nos permitirá hacer frente a los gastos fijos durante otro año más.
—Perfecto. Veedor de Opinión, cómo nos ve la población en general?
—El nivel de imagen positiva entre los miembros de la orden Khëmpurahg es incondicionalmente máxima, como de costumbre. Por ser mayoría, el apoyo popular sigue asegurado. En cambio en las colonias productivas la imagen mantiene una tendencia entre crítica y negativa…
—Ya cambiarán de opinión cuando no tengan más opción que recurrir a nuestra ayuda….
—Lord Näkh'n, cuál cree que debería ser la síntesis del mensaje oficial para emitir durante el anuncio de extensión del período de aislamiento?
— Näkh'n Popülha miró al Médico Supremo durante diez largos segundos sin que se le contrajera un solo músculo del rostro, hasta que por fin frunció los labios y le contestó:
—"Quedate adentro", …creo que tiene punch.
El Consejo de Pensadores ahogó sus palabras con un cerrado y estruendoso aplauso de aprobación.
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